Black Panther (2018)

«Black Panther» es una película de superhéroes del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM) dirigida por Ryan Coogler y estrenada en 2018. Coogler también ha dirigido películas como «Fruitvale Station» (2013) y «Creed» (2015), consolidándose como un director talentoso en el cine contemporáneo.

La película tuvo un presupuesto de aproximadamente 200 millones de dólares y logró una recaudación global de más de 1.3 mil millones de dólares, convirtiéndose en un gran éxito comercial. Fue distribuida por Walt Disney Studios Motion Pictures y recibió múltiples premios en festivales internacionales. Entre sus reconocimientos destacan tres Premios Oscar (Mejor Diseño de Producción, Mejor Vestuario y Mejor Banda Sonora), además de nominaciones a Mejor Película y otras categorías. También ganó el premio SAG al Mejor Elenco y recibió galardones en los Critics’ Choice Awards y los BAFTA.

Se convirtió en un fenómeno cultural y fue la primera película de Marvel en recibir una nominación al Oscar a Mejor Película. A pesar de su impacto, no es mi favorita del UCM, ya que me parece más bien una excusa para la existencia de Black Panther dentro de la franquicia.

Reparto Principal

Black Panther

Tras la muerte de su padre, T’Challa regresa a Wakanda para asumir el trono como rey. Sin embargo, su liderazgo se ve amenazado por Erik Killmonger, un enemigo con una visión radical sobre el futuro de Wakanda. Killmonger, que ha crecido fuera del reino, cuestiona las políticas aislacionistas de Wakanda y pretende utilizar su tecnología avanzada para liberar a los oprimidos del mundo mediante la fuerza.

Mientras T’Challa lucha por equilibrar sus deberes como rey y como Black Panther, se enfrenta a una traición interna cuando M’Baku, líder de la tribu Jabari, lo desafía en combate ritual por el trono. Tras ser derrotado temporalmente, T’Challa busca la ayuda de Nakia, Shuri y Okoye para retomar su lugar como gobernante y detener los planes de Killmonger, que pretende lanzar una revolución global desde Wakanda.

La película explora temas como la identidad, la responsabilidad, la lucha por el poder y el conflicto entre el aislamiento y la globalización. En su clímax, T’Challa y Killmonger se enfrentan en una batalla decisiva que pone en juego no solo el destino de Wakanda, sino también su legado como nación.

Análisis y Opinión Personal

Si bien la película ha sido elogiada por su representación cultural y diseño visual, siento que narrativamente no es tan innovadora como otras dentro del UCM. Su estructura es bastante convencional, y la trama sigue un esquema de «héroe descubre su identidad y derrota al villano» sin muchas sorpresas.

Sin embargo, lo que sí destaca son las coreografías de combate, muy logradas y bien ejecutadas. Las secuencias de acción, en especial las que involucran a Okoye y las Dora Milaje, son de lo mejor de la película.

Estoy realizando un reto de ver todas las películas y series de Marvel en orden cronológico, aunque Mia Wallace ha hecho que me vea las de Spider-Man antes de tiempo debido a su entusiasmo por el personaje.

Curiosidades

  • «Black Panther» fue la primera película de superhéroes nominada al Oscar a Mejor Película.
  • La banda sonora fue producida por Kendrick Lamar y ganó un Grammy.
  • Michael B. Jordan se inspiró en el Magneto de los X-Men para dar vida a Killmonger.
  • Wakanda está inspirada en varias culturas africanas, incluyendo la zulú y la masai.

Conclusión

«Black Panther» es una película con un impacto cultural innegable y con un diseño de producción impresionante, pero en cuanto a narrativa, se siente dentro de lo convencional. No es mi favorita del UCM, pero reconozco su importancia dentro de la saga y el cine en general.

 

Veintitrés años más tarde, he visto Harry Potter (y aún espero mi carta de Hogwarts)

Lo confieso me llamo Sr. Lobo y hasta hace poco, nunca había visto ni una sola película de Harry Potter (Ya me pasó con Titanic, no se si lo recordáis). No porque tuviera nada en contra, sino porque la vida me llevó por otros caminos, y para cuando la saga llegó a su fin en 2011, ya sentía que era demasiado tarde para subirme al tren del Expreso de Hogwarts. Pero ahora, con una mezcla de curiosidad, nostalgia ajena y una pizca de presión social. y de Mia Wallace, porque no decirlo, he decidido sumergirme en el mundo de J.K. Rowling, y tras ocho películas y casi veinte horas de metraje, tengo algunas cosas que decir.

El inicio de la magia

Empezar Harry Potter y la piedra filosofal en 2024 es un ejercicio de anacronismo, pero también de inocencia. La película tiene ese aire encantador del cine infantil de los 2000, con efectos especiales que a veces hacen que el Quidditch parezca una cinemática de la PlayStation 2. Sin embargo, es imposible no sentir cierta fascinación al ver a Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint dar sus primeros pasos en un universo que, aunque ficticio, se ha convertido en parte del imaginario colectivo de varias generaciones.

La primera película es divertida, ligera y llena de promesas. Hogwarts es un lugar donde cualquiera querría perderse, Hagrid es el mejor tío bonachón que podríamos pedir, y Snape… bueno, Snape es Snape.

Creciendo con la saga

La transición de las primeras películas a El prisionero de Azkaban es donde la saga realmente despega. Alfonso Cuarón inyecta un tono más oscuro y cinematográfico, y aunque sigo sin entender cómo los alumnos sobreviven a un colegio donde los pasillos cambian de dirección por capricho, empiezo a comprender por qué esta historia atrapó a millones de personas.

A partir de aquí, la saga se vuelve más madura. El cáliz de fuego marca el momento en que Harry deja de ser un niño y empieza a enfrentarse a lo que realmente significa vivir en un mundo donde la magia no siempre es colorida. La Orden del Fénix y El misterio del príncipe me han dado algunos de los momentos más interesantes en términos de personajes, aunque también algunas frustraciones (¿por qué Harry no usó la varita para sacar la poción del tazón en vez de torturarse hasta sangrar?).

El final de la batalla

La recta final con Las reliquias de la muerte parte 1 y 2 es una montaña rusa emocional. Para entonces, me siento parte de este mundo. Ya no soy un espectador casual, sino alguien que ha sufrido cada pérdida y cada traición (y que aún no supera lo de Dobby).

La guerra contra Voldemort es épica, aunque me quedan dudas sobre por qué el Ministerio de Magia no invirtió en un departamento de seguridad decente si sabían que un tipo sin nariz andaba por ahí queriendo conquistar el mundo.

El clímax de la saga es satisfactorio, pero me quedo con un par de preguntas que probablemente nunca tendré respuesta. ¿Por qué los magos siguen escribiendo con pluma y tintero en pleno siglo XXI? ¿Dónde estaban los padres de los alumnos cada vez que Hogwarts se convertía en un campo de batalla? Y sobre todo… ¿por qué nadie jamás pensó en hacer un hechizo para localizar horrocruxes en lugar de pasar años jugando a la búsqueda del tesoro?

Conclusión: ¿valió la pena el viaje?

Después de ver la saga completa, entiendo el fenómeno Harry Potter. No es solo una historia de magia y aventuras, sino una oda a la amistad, la valentía y la lucha contra el destino. Los personajes evolucionan de niños curiosos a héroes rotos pero resilientes, y el universo construido por Rowling tiene una solidez envidiable.

¿Me arrepiento de no haberlo visto antes? Un poco. ¿Voy a releer los libros para compararlos? Probablemente no. ¿Voy a quedarme esperando mi carta de Hogwarts? Sin duda.

Y si alguien encuentra una varita de segunda mano, que me avise.